Ser una Doula

Doula, de la palabra griega «doulé», significa una mujer esclava al servicio de otra mujer en su camino a la maternidad.

En concreto es una mujer que ya ha experimentado la maternidad y que comparte sus conocimientos con otras mujeres y les acompaña físicamente y emocionalmente en este paso vital de ser una mujer.

Hoy en día en el mundo occidental muchas mujeres afrontan solas el camino de la maternidad y socialmente no está reconocido.

¿Por qué?

Simplemente porque las familias están separadas por razones socioeconómicas (hermanas, primas, tías etc..) y resulta más difícil compartir en el día a día sus experiencias sobre la sexualidad femenina y la crianza. Frecuentemente las mujeres se encuentran aisladas sin poder compartir sus dudas, sus miedos y sus incertidumbres.

Otro factor es que los embarazos y los partos que se han instrumentalizado demasiado. También los compañeros de vida, ¡los hombres!, tampoco tienen este rol!! Ellos tienen otro papel. El mundo femenino tiene que recuperar su poder sin identificarse al mundo masculino.

Por esta razón es de gran importancia la figura de la Doula que oficia de ayudante en casa, de facilitadora administrativa si es necesario, de apoyo físico y emocional durante el embarazo, el parto y el puerperio (lactancia).

Una Doula no es un médico o una comadrona pero debe tener algunos conocimientos sobre la anatomía, la fisiología humana y la psicología para colaborar con los profesionales médicos.

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¿ Por qué soy Quiropráctica y Doula ?

Cuando me trasladé con 21 años a los Estados Unidos para seguir mis estudios quiroprácticos sufrí una crisis femenina y tenía una visión del embarazo y del parto distorsionada.

Allí durante un seminario sobre quiropráctica pediátrica, conocí a una maestra que era Quiropráctica & Doula y gracias a ella me reconcilié con mi feminidad!

Cuando me quedé embarazada de mi hija Victoria tuve muy claro mi camino hacia la maternidad : un embarazo sano gracias  al cuidado quiropráctico y un parto natural en casa. Fue una experiencia de vida inolvidable y transcendental. De la misma forma experimente el embarazo y el parto de mi segundo hijo Maxime. A raíz de esto decidí, tal y como mi maestra lo había hecho, apoyar y ayudar a las mujeres a «convertirse» en mujeres  con un cariñoso cuidado quiropráctico  y de doulaje.

La idea es la de optimizar el estado de salud de la mujer durante el embarazo con un sistema nervioso sin interferencias, quitar el miedo de la cabeza y disfrutar de las sensaciones fuertes del parto y del puerperio.

Las mujeres también tienen que estar muy orgullosas de su poder de creación y de sus curvas corporales hermosas. Y también orgullosas de su poder inspirador como musas de artistas.

Barbara

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