La vivencia del parto

Foto superior Ivette Ivens

Hoy en día se escuchan muchas historias alrededor del parto: problemas con la anestesia, episiotomías excesiva y muchas veces mutilantes, gran predisposición a practicar cesáreas, uso de ventosas y fórceps… A veces parece que el evento del parto, el cual tendría que ser una experiencia de vida de lo más natural y bonita, se transforma en un episodio traumático en la vida de una mujer y en consecuencia en la del recién nacido. Desde hace unos años se aprecia menos tabúes sobre este tema delicado,  de las posibles violencias injustificadas.

Para parafrasear el Dr. M. Odent, médico obstetra francés, pionero de los partos sin violencia en el hospital de Pithiviers y autor de “El bebé es un mamífero”, para dar a luz a sus bebés mediante el proceso del parto, las hembras de los mamíferos tienen que segregar determinadas hormonas que son producidas por algunas de las estructuras más primitivas del cerebro, comunes a todos los mamíferos. Son las hormonas que intervienen en el parto de los seres humanos.

¿Por qué existen en los países desarrollados tantas intervenciones a la hora de dar a luz?

  1. Las mujeres han perdido el vínculo entre ellas y el mundo femenino donde se comparten “los trucos” y la confianza en su cuerpo a la hora de parir.
  2. Hay una gran desconexión entre el cuerpo y la mente.
  3. No se permite intuir y sentir.
  4. El parto se ha convertido en un acto mecánico y sobre medicalizado.
  5. Las condiciones previas de preparación del suelo pélvico y las habilidades de desapego mental al miedo son débiles.
  6. Demasiados protocolos médicos.
  7. El medio hospitalario genera demasiado estrés en cuestión de papeleo administrativo, ruidos, luces… Falta paz para relajarse.
  8. Escasez del efectivo de comadronas para atender las necesidades de la mujer parturiente y para el postparto (lactancia materna).

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¿Cómo se podría mejorar?

  1. Volver a descubrir el mundo femenino a través de la familia (entre hermanas, primas…) y grupos de discusiones entre mujeres para compartir experiencias y aprender de ellas.
  2. Educación sobre el cuerpo femenino y como fortalecer el suelo pélvico a través de ejercicios específicos, respiración diafragmática consciente, una columna vertebral sana, nutrición, masajes del periné, baños….
  3. Un trabajo de psicología para disminuir el estrés que tiene un efecto inhibidor (adrenalina/cortisol) con la producción de las hormonas que favorecen la dilatación del cuello uterino oxitocina, relaxina, prolactina, endorfinas…)
  4. Instalaciones adecuadas para el parto con bañeras, sillas de parto, luces tenues, músicas relajantes, personal médico suficiente y “no estresado” debido a un exceso de protocolos…
  5. Equipo de ginecólogos y comadronas para atender partos en casa y/o en maternidades.
  6. Presencia de doulas, quiroprácticos, terapeutas si la paciente lo requiere.

¿Cuál es el papel de la quiropráctica en el parto?

  1. Gracias a un examen delicado de la columna vertebral y del cráneo se podrá detectar las posibles subluxaciones vertebrales que impiden el pleno funcionamiento del sistema nervioso central y la plena expresión vital.
  2. Los ajustes quiroprácticos durante el periodo del embarazo siguen la propia evolución fisiológica del cuerpo de la embarazada y las técnicas de ajuste se van adaptando.
  3. El objetivo es conseguir una buena apertura pélvica, fortalecer el suelo pélvico, una optimización del mecanismo cráneo-sacral y un estado mente-cuerpo lo más relajado posible (ondas alpha) para una buena secreción de endorfinas y oxitocina.

En conclusión, el parto tiene que ser una experiencia femenina “divina” llevado con mucho respeto. Deben evitarse las prácticas que en consecuencia provocan  mutilaciones que provocan traumas emocionales y físicos indelebles para las mujeres y, que además  perjudican el nacimiento de las criaturas con consecuencias también sobre su salud.