La polución electromagnética: el móvil no es inocuo.

Fuente: Revista Cuerpo- Mente, octubre 2017

 

Médicos, ingenieros, biólogos y físicos han firmado la Declaración Internacional de Madrid para que las autoridades regulen las emisiones de los móviles, redes wifi y otros dispositivos.

Existen evidencias de que las microondas utilizadas por el teléfono móvil y las redes wifi, así como ciertos campos magnéticos, producen efectos perturbadores sobre el organismo humano. Esta es la conclusión de los expertos españoles que firmaron a finales de septiembre la declaración científica internacional de Madrid, que insta a las autoridades sanitarias a mejorar las medidas legales para proteger la salud pública frente a las radiaciones electromagnéticas.

La declaración pide que se aplique la resolución 1815 de la asamblea parlamentaria del consejo de Europa, votada por España, pero nunca realmente adoptada, para reducir los límites de exposición electromagnética en la población sin afectar a la cobertura de telecomunicaciones.

Los especialistas, reunidos en la real academia nacional de medicina, denunciaron que las radiaciones de antenas y teléfonos móviles e inalámbricos, redes wifi, monitores para bebés, así como los campos electromagnéticos de muy baja frecuencia (ELF-EMF) en torno a instalaciones eléctricas, producen un «indiscutible impacto sobre la salud pública». Por ello es imprescindible y urgente realizar cambios en la legalización e informar sobre los riesgos a la opinión pública.

Efectos sobre la salud

La doctora Elizabeth Kelley, directora de la comunidad científica Emfs-cientist.org, promotora de un llamamiento realizado por 240 científicos a la ONU y la OMS, señaló que «miles de estudios documentan que los dispositivos inalámbricos están relacionados con estrés celular, aumento de radicales libres, cambios en el sistema reproductivo, daños en la memoria y el aprendizaje, trastornos neurológicos, daños genéticos y cáncer ».

Olle Johansson, médico en el instituto Karolinska(Suecia), uno de los centros de investigación más prestigiosos del mundo y que concede los premios Nobel de medicina, habló del efecto pernicioso de las radiaciones electromagnéticas sobre la glándula pineal, relacionada con el control de los relojes biológicos. El sueño se altera y, a medio y largo plazo, contribuye a desarrollar trastornos severos como Diabetes tipo II, Alzheimer, Parkinson, y cáncer, según el catedrático en fisiología Darío Acuña.

Los daños se acumulan

Emilio Mayayo, catedrático de anatomía patológica, destacó que los efectos de la contaminación electromagnéticas son acumulativos y que existe una gran variedad de respuestas individuales. Los síntomas pueden ir desde las dificultades respiratorias a los dolores de cabeza o musculares, sensación de debilidad, eccemas o alteraciones neurológicas.

Raúl de la Rosa, técnico en riesgos laborales, resaltó las dificultades de las personas electrosensibles para acceder a lugares públicos e inclusive a sus propias viviendas, ya que requieren de espacios libres de radiaciones o «espacios blancos».

En la jornada organizada por la fundación europea de bioelectromagnetismo, presidida por el doctor José Luis Bardasano, intervinieron otros expertos como el ingeniero José Manuel Amaya, que llamó la atención sobre la necesidad de humanizar el desarrollo tecnológico para «no generar más problemas de los que resuelve», o el físico y biólogo Juan Álvarez-Ude, que describió con detalle cómo los campos magnéticos alteran las moléculas que intervienen en los procesos fisiológicos.

Este tipo de polución contribuye a la perturbación del sistema nervioso y por extensión a las subluxaciones vertebrales.

El cuidado quiropráctico busca equilibrar las perturbaciones en el sistema nervioso, ya sean físicas, químicas, emocionales y/o electromagnéticas.

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