El neuroaxis cerebro-microbiota intestinal

Las interacciones entre la microbiota entérica y el sistema nervioso central y entérico autónomo.

El neuroaxis cerebro-microbiota consiste en una red de comunicación bidireccional entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso entérico, relacionados con las partes emocionales y cognitivas del cerebro y con las funciones periféricas del intestino.

Esta doble comunicación es posible gracias a los mediadores neuro- inmuno –endocrinos.

Dicha comunicación bidireccional incluye el sistema nervioso central (cerebro y medula espinal), el sistema autónomo, el sistema nervioso entérico y una parte de la glándula pituitaria. También en estas vías de comunicación interviene el nervio vago.

La parte del sistema límbico es una zona crucial del cerebro involucrada en la memoria y en las respuestas emocionales al medio ambiente que tiene un papel importante en este neuroaxis.

Según los factores estresantes del medio ambiente habrá una cascada de secreciones de citoquinas pro-inflamatorias, aumentando el cortisol (hormona del estrés) y que alterará la microbiota intestinal.

La microbiota de cada individuo ¡es única! Se empieza a crear en la vida intrauterina  y sigue desarrollándose a lo largo de nuestra vida según los factores bioquímicos, neurogénicos, electromagnéticos y emocionales.

Los 2 componentes más importantes de esta microbiota son los firmicutes y bacteroides. Esta comunidad microbial tiene unas funciones metabólicas y fisiológicas del individuo y contribuye a la homeostasis de toda la vida.

Tiene un papel fundamental en la producción de las células del sistema inmune, en la memoria, en la síntesis y el transporte de los neurotransmisores para la función neuromuscular y, también en la respuesta al estrés (ansiedad).

Los factores que modulan la composición de la microbiota entérica son:

  1. Nutrición (pre y probióticos).
  2. Campos electromagnéticos.
  3. Estados emocionales (ansiedad, miedo, rabia…).
  4. Vida sedentaria.

Hay evidencias científicas que sugieren que la microbiota intestinal juega un papel importante bidireccional de las interacciones entre el intestino y el sistema nervioso central. El intestino interactúa con el sistema nervioso central regulando la química cerebral e influencia del sistema neuro-endocrinólogo asociado con la respuesta al estrés, ansiedad y memoria.

.La quiropráctica que se ocupa de restablecer a través de la estructura craneal y vertebral la función en el sistema nervioso central tiene un papel importante en la función de este lazo bidireccional en conjunto con una nutrición adecuada (pre y probióticos) y un estilo de vida saludable.

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