El alineamiento corporal

 

Fuente: Quiropráctica Agote

Vamos a explicar cómo es la posición adecuada de columna y extremidades y la importancia del buen alineamiento corporal para mejorar y mantener la salud.

Posición de la pelvis

Cuando la pelvis se encuentra en anteversión, su parte superior está inclinada hacia delante. En cambio, cuando está en retroversión, es su parte inferior la que bascula hacia delante y la superior hacia atrás.

La pelvis, en su posición natural para mantener una buena postura, debe estar en anteversión. Cuando forzamos esta postura, la columna lumbar se tensa y el tronco se inclina hacia delante. No es esto lo deseado porque estaríamos añadiendo presión en zona erróneas y provocando dolor.

Cuando la pelvis está en esta posición de manera suave y natural, las vértebras que forman la columna, se colocan unas encima de otras de forma adecuada. Los músculos pueden relajarse y se produce la alineación esperada de la columna sobre la pelvis, la cadera y, como consecuencia, sobre los huesos de las piernas.

En este punto, me parece importante mencionar que los huesos deben recibir una dosis apropiada de estrés. De este modo se previene la osteoporosis y se mantienen fuertes.

La musculatura debe estar relajada cuando no está en uso.

La pelvis debe ser la base sobre la cual toda la parte superior del cuerpo se coloque de forma correcta. Así nos aseguramos también de que los músculos de las piernas y los glúteos posean una mecánica adecuada que nos permita desplazarnos.

En cambio, si la pelvis está en retroversión, su parte inferior está adelantada, uno de los problemas que causa es que se añade presión a los discos intervertebrales en su parte delantera. La consecuencia de esto, cuando se mantiene en el tiempo, puede ser la inflamación de los discos pero si no se corrige, a la larga aparecerán las hernias discales con sus consiguientes problemas.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es que la pelvis no es un hueco sin más. En su interior, la llamada cavidad pélvica, se sitúan órganos vitales muy importantes. Cuando la pelvis está en anteversión, el espacio que queda para los órganos es amplio y permite una circulación sanguínea óptima. Así los órganos mantiene su forma y su funcionamiento. Suele ocurrir que cuando se mejora la postura y la posición de la pelvis es la adecuada, también mejoran ciertos problemas abdominales.

En esta posición de anteversión, el hueso púbico está situado bajo los órganos de la pelvis, lo que favorece un soporte adecuado de los mismos. Al cambiar de posición la pelvis y colocarse en retroversión, los que tienen que aguantar los órganos pélvicos serán los músculos del suelo pélvico que, habitualmente, son más débiles.

Curvas suaves en la columna

La curvatura natural de la columna es una S, no exagerada, sino suave.

Únicamente debe haber una curvatura mayor en la base de la columna, o sea,

entre las vértebras L5 y S1.

Suele pasar que los pacientes con dolor de espalda tienen mayor curvatura lumbar superior y menos curvatura lumbar inferior, mientras que aquellos que no tienen dolor hay más curvatura lumbar inferior que superior.

Posición de hombros y brazos para un buen alineamiento corporal

Cuando la postura es la adecuada, los hombros estarán situados hacia la parte posterior del tórax, no adelantados. Los brazos estarán rotados externamente, de forma que el pulgar y la palma de la mano miren hacia delante

¿Cómo se sitúan cadera y extremidades inferiores?

Los huesos deben mantener su alineación natural, con los huesos adyacentes diseñados para formar las articulaciones con los de al lado.

Es necesario que se mantengan en funcionamiento y que soporten cierto estrés para evitar la osteoporosis y el desgaste. Pero cuando ese estrés se produce de forma equivocada porque las articulaciones se han alineado incorrectamente, aparecen el desgaste y la artrosis.

La cadera, las rodillas y los pies también sufren las consecuencias de las malas posturas.

  • Los pies: los huesos de los pies son delicados. El talónes la parte más fuerte y , por tanto, la que mayor peso debe soportar. Pero, debido a estas posturas erróneas, muchas personas cargan el peso en la parte delantera del pie, provocándose como consecuencia los juanetes, la fascitis plantar, y otras patologías propias de los pies.

 

  • Las rodillas: estas articulaciones mal alineadas soportando el peso del cuerpo, sufren más desgaste. Además, por la postura de pronación del pie y el poco uso de los glúteos, es más probable que se roten hacia el interior, con lo que serán más probables los desgarros de ligamentos, roturas de meniscos y artrosis.

Las caderas: es muy habitual en personas con mala postura tener las caderas adelantadas. Esto produce una falta de alineación entre la cabeza del fémur y la cavidad glenoidea de la cadera donde este se articula. En este caso, con la tensión de la musculatura, se reduce el espacio natural que debería existir entre la cabeza del fémur y la cavidad articular, provocando contacto entre los huesos, desgaste y artrosis y, a menudo, necesidad de recambio de la articulación. También pueden generarse problemas circulatorios en las piernas por oclusión de la arteria y vena femorales.

Relación entre la musculatura y una buena postura

Para tener buena postura es necesario que todos los músculos del cuerpo estén bien tonificados.

Cada vez utilizamos menos los músculos y más las articulaciones por lo que la musculatura está debilitada y las articulaciones desgastadas.

Por ejemplo, esto ocurre cuando caminas en mala postura. Las caderas y rodillas se desgastan y, al mismo tiempo, los músculos de las piernas y los de los glúteos se infrautilizan y se debilitan.

Para caminar bien es necesario utilizar la musculatura de las piernas y los glúteos. Así se realiza la propulsión del cuerpo hacia delante de manera fluida y con un aterrizaje suave que proteja las articulaciones.

También es interesante aprender a inclinarse usando los músculos y no las articulaciones. Solo así la musculatura de la espalda se fortalece y las articulaciones no sufren.

Tenemos unos músculos en el torso que son los encargados de sujetarlo. Se llaman core y son una especie de corsé interno. Quitan la carga de los discos intervertebrales y la ponen en los abdominales y los intrínsecos de la espalda.

Recuerda que los músculos deben estar relajados cuando no trabajan ya que esto favorece la circulación, el aporte de nutrientes y la retirada de los productos de desecho.

La respiración: un capítulo aparte

La respiración sirve para oxigenar el sistema pero además el movimiento respiratorio ejercita los tejidos del tórax y la columna dorsal, manteniendo el área saludable y con buena circulación.

El movimiento natural de la respiración incluye la elongación de la columna en cada inspiración.

Cuando las vértebras están bien alineadas, la respiración se facilita, se utiliza mejor el diafragma y el abdomen, el pecho y la columna se mueven más.

Con una mejor postura, los músculos se relajan y la capacidad pulmonar aumenta.

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