EL CUIDADO NATURAL DE LA PIEL EN VERANO

Fuente: Palmira Pozuelo, farmacéutica naturista

Sobretodo en verano, por ser una época de mayor fotoexposición, debemos tener unos cuidados especiales para proteger nuestra piel. La luz solar tiene cualidades beneficiosas pero también perjudiciales para nuestra piel y nuestro organismo.

La luz solar oblicua, es decir de las primeras horas de la mañana y de las horas cercanas al atardecer, es una luz benéfica, posee menor radiación ultravioleta y menor capacidad prooxidativa y dañina para nuestra piel.

Podemos observar a los animales en la naturaleza y veremos que al mediodías, cuando la luz solar es perpendicular a la Tierra, los animales no se exponen a ella y permanecen protegidos. Sin embargo, cuando esta luz es oblicua, si se exponen ampliamente. Sólo veremos al animal humano expuesto al sol del mediodía en verano en las playas al lado del mar, eso sí con cremas solares sobre su piel.

Los daños que puede producir en nuestro organismo esta radiación ultravioleta que es más intensa al mediodía y en verano son: cáncer de piel y otros trastornos cutáneos, cataratas y otras alteraciones de la vista e inhibición del sistema inmunitario.

La luz solar es necesaria para sintetizar la vitamina D a partir del colesterol presente en ella. Se han relacionado niveles bajos de vitamina D en enfermos de cáncer, por lo que se ve la importancia de esta vitamina para protegernos de esta enfermedad degenerativa. La poca exposición a la luz solar por estar mucho tiempo en trabajos poco expuestos a la luz natural y también el uso de cremas solares fotoprotectoras pueden ser algunos factores relacionados con esta carencia.

Alimentos que nos protege de la radiación solar

Es justo en verano cuando los alimentos vegetales nos ofrecen su riqueza en pigmentos antioxidantes, ya que también se producen en ellos mismos  para protegerse de la fotoexposición.

Estos nutrientes son principalmente los carotenoides (entre ellos el betacaronteno o provitamina A), importante para el buen estado de piel y mucosas y que están presentes en zanahorias, calabaza o en vegetales muy verdes como la espinaca.

También son carotenoides los licopenos de gran poder antioxidante presentes en pimientos y tomates, y la luteína y zeaxantina presentes en el maíz y los vegetales de color amarillo o muy verdes, importantes para proteger nuestros ojos de la luz solar. Otros pigmentos y vitaminas antioxidantes son los antocianos en frutas de color rojo oscuro o azulado, así como vitaminas C y E de frutos verduras y semillas.

Todos estos pigmentos y vitaminas antioxidantes están ampliamente distribuidos en los alimentos de la estación de verano, en frutas, verduras y hortalizas coloreadas o vegetales de color verde muy oscuro. Teniendo una dieta muy rica en ellos nuestra piel estará ampliamente protegida del daño oxidativo de los rayos ultravioleta.

La ingesta de fruta y verdura roja como tomate, zanahoria o sandia actúan como un fotoprotector interno, ya que de esta manera se absorben los rayos ultravioleta en pequeñas dosis. También acelera la producción de melanina, pigmento natural fabricado por los melanocitos que son las células protectoras de nuestra piel y prepara y prolonga el proceso del bronceado protegiendo el organismo contra los radicales libres.

En cuanto a las cremas protectoras solares lo mejor es proteger la piel, en la medida que sea posible, al pasear al lado del mar, llevar camisas o blusas de manga larga de color blanco y ligeras, para no siempre depender de aplicar la crema protectora.

Las cremas solares protectoras más seguras, son las que tienen una composición pantalla mineral o pantalla física, estas se basan en minerales o tierras que ejercen un efecto reflejo sobre la luz solar e impiden su absorción. Estas son el óxido de zinc y el dióxido de titanio. También elegiremos aquellas cremas exentas de parabenos como conservantes y de perfumes sintéticos, ya que tanto filtros químicos solares, parabenos y perfumes sintéticos actúan como disruptores endocrinos sobre nuestro organismo, lo que ha sido demostrado mediante estudios de varios investigadores, entre ellos el español Nicolás Olea catedrático de medicina interna de la Universidad de Granada. Estas moléculas actuarían creando interferencias con nuestro sistema hormonal y están relacionadas  con los cánceres hormonodependientes y se las considera como xenoestrógenos. Afortunadamente cada vez se encuentran más cremas solares con estas cualidades.

Entre las plantas naturales que nos protegen del sol por sus cualidades calmantes, hidratantes, antiinflamatorias y regeneradoras epiteliales, se encuentran: aloe vera, milenrama, caléndula, manzanilla, avena y lavanda. También las materias grasas muy benéficas para la protección solar especialmente la manteca de karité, así como el aceite de germen de trigo, aceite de aguacate y de sésamo.

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