POTENCIA SEXUAL  FEMENINA

Fuente: Revisa Cuerpo y Mente / julio 2018

Las mujeres contamos con una insuperable fuente de energía innata: crear vida. Con unas prácticas adecuadas, este poder puede multiplicar nuestra vitalidad, buena salud y disfrute sexual.

Hace más de 3.000 años que en Occidente la sexualidad y la naturaleza femeninas han sido reprimidas por diferentes motivos y a diferentes niveles, y por eso no conocemos el alcance de nuestra sexualidad, que va mucho más allá del coito, la reproducción y la masturbación.

Lo que ignoramos.  No sabemos que la mujer es multiorgásmica, que el parto se tendría que producir con el  orgasmo más grande de nuestra vida, que las mujeres, si su ginecólogo no la ha estirpado, tenemos una glándula que nos hace eyacular incluso más que un hombre, que nuestro ciclo menstrual puede ser una herramienta poderosa para la intuición y la eficiencia, y que la energía que usamos podemos reabsorberla para nutrirnos en cada sangrado.

Potencial.  Es importante que las mujeres recuperemos el poder sobre nuestro cuerpo y nuestra vida. Somos personas sexuadas y, como tales, nuestra vida gira en torno a nuestras pulsiones sexuales. Cuanto más nos conozcamos, más gozaremos y más podremos ofrecer a las personas que  nos rodean.

ESTIMULACIÓN Y CONTROL

Más energía.  Las mujeres, cada mes podemos generar una vida nueva con todo su potencial energético, que expulsamos con el sangrado menstrual. Con las prácticas y los hábitos que propone la alquimia sexual, que deben aprenderse con una persona experimentada para sacarles partido y evitar consecuencias desagradables, aumentamos nuestra energía sexual y, por tanto, nuestra vitalidad.

Invertir el agua y el fuego. La energía sexual se genera sobre todo en las gónadas y órganos sexuales, pero también en riñones y médula espinal. Todos ellos forman parte del elemento agua. El agua tiende a enfriarse y a descender, cuando se enfría mucho, desaparece la libido, sobrevienen el cansancio, la infertilidad y la enfermedad. Una de las claves del chikung o alquimia sexual es entender la relación entre el elemento agua del riñón y el elemento fuego del corazón. Este último tiende a ascender: sí lo hace demasiado, sufrimos insomnio, dolor de cabeza, enrojecimiento ocular. El proceso alquímico consiste en invertir el sentido natural de estos dos elementos: hacer descender el fuego del corazón para calentar el agua, que esta se evapore y suba hasta el corazón, donde apacigüe el fuego para que no queme y baje al riñón y, de este modo, en una rueda de mutua estimulación y control.

Masaje de pecho. Según el concepto de salud femenina taoísta, las menstruaciones se nutren y se forman a partir de las secreciones de los pechos y, por tanto,  hay que empezar estimulándolos con  un masaje. Con el calentamos el qui o chi del pecho y, mediante la intención y la visualización, bajamos este aliento al dan tien inferior, que está en el útero.

Agua y fuego. La práctica completa consiste en generar y nutrir el chi en el pecho a través del masaje, bajar este chi caliente, relacionado con el elemento fuego, al útero a dan tien inferior, en el que  lo almacenamos. Luego generamos jing o esencia sexual en nuestros ovarios, que corresponden a elemento agua. Y  con la respiración y el movimiento la llevamos al útero, donde se mezcla con el aliento del pecho. Juntamos así el agua y el fuego en el dan tien y luego lo repartimos por todo el cuerpo. Para ello, usamos una meditación en la que movemos el chi por nuestros dos meridianos centrales,  creando una órbita que rodea el cuerpo desde el perineo hasta la cabeza.

Autodisciplina gozosa. Con esta  práctica, conectamos con nuestra sabiduría interna  y nos sentimos más saludables, alegres y serenas. Nuestro sistema sexual y reproductivo mejora sustancialmente con rapidez, lo que nos invita a seguir una rutina cotidiana basada en la autodisciplina taoísta del gozo: una misma se la aplica porque es tan agradable y sienta tan bien que “el cuerpo te lo pide”.

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