Détox: la función del hígado durante la eliminación de las toxinas

Nuestro hígado, o mejor dicho el conjunto hígado, vesícula biliar e intestino forman los órganos de mayor eliminación. El hígado es la glándula exocrina más grande del organismo y pesa unos 1,5 kilos. Secreta un 0,5 litro de bilis al día. Los desechos filtrados por el hígado serán evacuados dentro del intestino en la forma de bilis y de heces.

¿De dónde provienen estos desechos?

  1. Los desechos endógenos

Son las toxinas que provienen de nuestro propio metabolismo: leucocitos y eritrocitos usados, minerales usados, los residuos del funcionamiento de nuestras células o bien de los residuos de nuestras malas digestiones. Una alimentación excesiva o inadapta a nuestra fisiología va a generar unas digestiones largas y difíciles con residuos de fermentación y putrefacción intestinal. Estos residuos van a irritar y lesionar nuestra barrera intestinal que no será más selectiva. Pero esta barrera intestinal es primordial porque es el último filtro entre el exterior y el interior de nuestro organismo. En el caso de una hiper permeabilidad intestinal estos residuos traspasan la barrera intestinal y se encuentran en la sangre, o específicamente en la vena portal que los hacen transitar hacia el hígado. De esta manera podemos entender que una mala digestión, una alimentación errónea o una flora intestinal destabilizada van a generar muchos desechos que, al largo plazo, fatigaran al hígado que se encarga de filtrarlos. Además, nuestro hígado se presenta en primera línea para bloquear los agentes infecciosos, los virus, las bacterias que podrían pasar la barrera intestinal.

  1. Los desechos exógenos

Los desechos gestionados por nuestro hígado son también desechos exógenos, las toxinas que provienen del exterior extrañas a nuestro organismo.

Por ejemplo:

  • Colorantes alimenticios, pesticidas, antibióticos, metales pesados…
  • Por vía cutánea: productos químicos de limpieza del hogar, cosméticos…
  • Alcohol, tabaco, drogas…
  • Medicamentos
  • Polución general del medio ambiente del aire y el agua

Nuestro hígado va a neutralizar, transformar, inactivar y evacuar estas sustancias nefastas por nuestro organismo. Él transforma estos componentes tóxicos en derivados menos nocivos que podrán ser eliminados por la orina o la bilis. En este sentido el hígado es un centro real “anti- veneno” para nuestro organismo. Los desechos filtrados por el hígado constituirán la bilis (con pigmentos de hemoglobina y alcalino) que será evacuada dentro del intestino delgado y luego vía las heces.

Nuestro estilo de vida actual lleno de contaminación y muy sedentario provoca una sobrecarga hepática. El sedentarismo genera una estancación de nuestros líquidos corporales y particularmente de la sangre. El flujo sanguíneo dentro del filtro hepático se ve reducido y, en consecuencia, la depuración. Además, el estrés genera residuos ácidos para nuestro organismo.

Así pues, es fácil que nuestro hígado se congestione porque está altamente solicitado. En consecuencia, no podrá cumplir plenamente su función de eliminación de desechos.

Entonces, ¿cómo le podemos ayudar?

  1. Elegir un estilo de vida sano con buena alimentación, hidratación y movimiento.
  2. Ir al quiropráctico para recibir ajustes vertebrales que “reprogramen” el circuito neurogénico vasomotor desde el hígado hacia la zona dorsal correspondiente y viceversa utilizando ajustes vertebrales y maniobras del hígado (liver pump cf: sacro-occipital tecnic)
  3. Hacer una detoxificación del hígado utilizando los principios activos de la fitoterapia. Algunas de las plantas que se utilizan habitualmente son:
  • Alcachofa (cynara scolymus)
  • Diente de león (taraxacum officinalis)
  • Rábano negro (raphanus sativus)
  • Cola de caballo
  • Cardo mariano
  • Boldo