POTENCIA SEXUAL  FEMENINA

Fuente: Revisa Cuerpo y Mente / julio 2018

Las mujeres contamos con una insuperable fuente de energía innata: crear vida. Con unas prácticas adecuadas, este poder puede multiplicar nuestra vitalidad, buena salud y disfrute sexual.

Hace más de 3.000 años que en Occidente la sexualidad y la naturaleza femeninas han sido reprimidas por diferentes motivos y a diferentes niveles, y por eso no conocemos el alcance de nuestra sexualidad, que va mucho más allá del coito, la reproducción y la masturbación.Read More

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EL CUIDADO NATURAL DE LA PIEL EN VERANO

Fuente: Palmira Pozuelo, farmacéutica naturista

Sobretodo en verano, por ser una época de mayor fotoexposición, debemos tener unos cuidados especiales para proteger nuestra piel. La luz solar tiene cualidades beneficiosas pero también perjudiciales para nuestra piel y nuestro organismo.

La luz solar oblicua, es decir de las primeras horas de la mañana y de las horas cercanas al atardecer, es una luz benéfica, posee menor radiación ultravioleta y menor capacidad prooxidativa y dañina para nuestra piel.

Podemos observar a los animales en la naturaleza y veremos que al mediodías, cuando la luz solar es perpendicular a la Tierra, los animales no se exponen a ella y permanecen protegidos. Sin embargo, cuando esta luz es oblicua, si se exponen ampliamente. Sólo veremos al animal humano expuesto al sol del mediodía en verano en las playas al lado del mar, eso sí con cremas solares sobre su piel.

Los daños que puede producir en nuestro organismo esta radiación ultravioleta que es más intensa al mediodía y en verano son: cáncer de piel y otros trastornos cutáneos, cataratas y otras alteraciones de la vista e inhibición del sistema inmunitario.

La luz solar es necesaria para sintetizar la vitamina D a partir del colesterol presente en ella. Se han relacionado niveles bajos de vitamina D en enfermos de cáncer, por lo que se ve la importancia de esta vitamina para protegernos de esta enfermedad degenerativa. La poca exposición a la luz solar por estar mucho tiempo en trabajos poco expuestos a la luz natural y también el uso de cremas solares fotoprotectoras pueden ser algunos factores relacionados con esta carencia.

Alimentos que nos protege de la radiación solar

Es justo en verano cuando los alimentos vegetales nos ofrecen su riqueza en pigmentos antioxidantes, ya que también se producen en ellos mismos  para protegerse de la fotoexposición.

Estos nutrientes son principalmente los carotenoides (entre ellos el betacaronteno o provitamina A), importante para el buen estado de piel y mucosas y que están presentes en zanahorias, calabaza o en vegetales muy verdes como la espinaca.

También son carotenoides los licopenos de gran poder antioxidante presentes en pimientos y tomates, y la luteína y zeaxantina presentes en el maíz y los vegetales de color amarillo o muy verdes, importantes para proteger nuestros ojos de la luz solar. Otros pigmentos y vitaminas antioxidantes son los antocianos en frutas de color rojo oscuro o azulado, así como vitaminas C y E de frutos verduras y semillas.

Todos estos pigmentos y vitaminas antioxidantes están ampliamente distribuidos en los alimentos de la estación de verano, en frutas, verduras y hortalizas coloreadas o vegetales de color verde muy oscuro. Teniendo una dieta muy rica en ellos nuestra piel estará ampliamente protegida del daño oxidativo de los rayos ultravioleta.

La ingesta de fruta y verdura roja como tomate, zanahoria o sandia actúan como un fotoprotector interno, ya que de esta manera se absorben los rayos ultravioleta en pequeñas dosis. También acelera la producción de melanina, pigmento natural fabricado por los melanocitos que son las células protectoras de nuestra piel y prepara y prolonga el proceso del bronceado protegiendo el organismo contra los radicales libres.

En cuanto a las cremas protectoras solares lo mejor es proteger la piel, en la medida que sea posible, al pasear al lado del mar, llevar camisas o blusas de manga larga de color blanco y ligeras, para no siempre depender de aplicar la crema protectora.

Las cremas solares protectoras más seguras, son las que tienen una composición pantalla mineral o pantalla física, estas se basan en minerales o tierras que ejercen un efecto reflejo sobre la luz solar e impiden su absorción. Estas son el óxido de zinc y el dióxido de titanio. También elegiremos aquellas cremas exentas de parabenos como conservantes y de perfumes sintéticos, ya que tanto filtros químicos solares, parabenos y perfumes sintéticos actúan como disruptores endocrinos sobre nuestro organismo, lo que ha sido demostrado mediante estudios de varios investigadores, entre ellos el español Nicolás Olea catedrático de medicina interna de la Universidad de Granada. Estas moléculas actuarían creando interferencias con nuestro sistema hormonal y están relacionadas  con los cánceres hormonodependientes y se las considera como xenoestrógenos. Afortunadamente cada vez se encuentran más cremas solares con estas cualidades.

Entre las plantas naturales que nos protegen del sol por sus cualidades calmantes, hidratantes, antiinflamatorias y regeneradoras epiteliales, se encuentran: aloe vera, milenrama, caléndula, manzanilla, avena y lavanda. También las materias grasas muy benéficas para la protección solar especialmente la manteca de karité, así como el aceite de germen de trigo, aceite de aguacate y de sésamo.

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El alineamiento corporal

 

Fuente: Quiropráctica Agote

Vamos a explicar cómo es la posición adecuada de columna y extremidades y la importancia del buen alineamiento corporal para mejorar y mantener la salud.

Posición de la pelvis

Cuando la pelvis se encuentra en anteversión, su parte superior está inclinada hacia delante. En cambio, cuando está en retroversión, es su parte inferior la que bascula hacia delante y la superior hacia atrás.

La pelvis, en su posición natural para mantener una buena postura, debe estar en anteversión. Cuando forzamos esta postura, la columna lumbar se tensa y el tronco se inclina hacia delante. No es esto lo deseado porque estaríamos añadiendo presión en zona erróneas y provocando dolor.

Cuando la pelvis está en esta posición de manera suave y natural, las vértebras que forman la columna, se colocan unas encima de otras de forma adecuada. Los músculos pueden relajarse y se produce la alineación esperada de la columna sobre la pelvis, la cadera y, como consecuencia, sobre los huesos de las piernas.Read More

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Glándula pineal o epífisis: funciones y anatomía

Parte del cerebro con gran importancia en la regulación de las hormonas y del sueño.

por Oscar Castillero Mimenza

Dentro del encéfalo existen numerosas estructuras con funciones muy diversas, las cuales se conectan con una gran cantidad de sistemas corporales. Si bien por lo general podemos considerar que el sistema nervioso tiene un efecto sobre el resto de sistemas corporales, algunas de las estructuras que forman parte de él son consideradas también parte de otros sistemas corporales.

Es el caso de la glándula pineal o epífisis, que además de parte del sistema nervioso es parte importante del sistema endocrino.

Glándula pineal o epífisis

Considerada por René Descartes como el lugar donde habitaban los espíritus animales que regían procesos como sensibilidad, imaginación, impulsividad o emoción, el centro neurálgico donde habitaba el alma humana, Read More

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Los cinco pilares de la salud

Hoy deseamos compartir este artículo de una de las pioneras en nutrición ortomolecular en nuestro país, Cala Cervera. La filosofía quiropráctica se esfuerza en divulgar estos cuatro pilares como fundamentales para la homeostasis del cuerpo, añadiendo un quinto, el cuidado quiropráctico regular que se encarga de cuidar el sistema nervioso y las estructuras óseas que lo protegen: cráneo y columna vertebral.

Fuente: Cala Cervera

Entendemos la salud como una suerte o la damos por hecho porque nunca estamos enfermos. En ambos casos, no suele haber conciencia de nuestra responsabilidad a la hora de estar o no sanos. 

Cuando aparece la enfermedad,  acudimos al terapeuta o médico, pidiéndole que nos cure, esperando que con sus conocimientos nos devuelva la salud lo antes posible. Confiamos en ese profesional creyendo que él sabe más sobre nosotros que nosotros mismos, y nos ponemos en sus manos, deseando que sus consejos actúen lo más rápidamente posible y, a ser posible, sin que afecten en exceso nuestra vida diaria.

En mi opinión, la salud es el estado natural de cualquier Ser vivo. Es algo más profundo que la ausencia de enfermedad. Es una sensación de unidad, equilibrio, bienestar natural, fluir con la vida, estar a gusto con uno mismo y con el entorno.

Se puede estar sano y tener síntomas. De hecho, estos son sólo la manifestación de la fuerza vital del organismo para mantenerse en equilibrio.  Sin embargo, en nuestra cultura, los síntomas son sinónimo de mala salud y enfermedad. Están vistos como algo negativo porque molestan,  nos impiden seguir con nuestro día a día. Estamos acostumbrados a valorar la vida desde nuestra capacidad de rendimiento y productividad, por eso la parálisis o ralentización que los síntomas nos causan es inaceptable.

Ante esto, nos apresuramos a tomar un fármaco para que el malestar desaparezca y podamos continuar con nuestra vida y productividad lo antes posible. Pero con ello estamos frenando y/o paralizando el trabajo del organismo.

Con esto no estoy diciendo que un dolor haya que soportarlo ni que tengamos que sufrir. Los medicamentos que nos alivian el sufrimiento son maravillosos, pero no debemos olvidar lo que está ocurriendo en nuestro cuerpo cuando tenemos síntomas.  Si irremediablemente se recurre a un fármaco para aliviar el malestar, no debería ser para seguir haciendo vida normal como si no pasara nada, sino únicamente para no sufrir mientras permitimos que el organismo trabaje buscando el equilibrio.

No solemos ser conscientes de nuestra responsabilidad con respecto a la salud, y, sin embargo, somos los únicos responsables de proporcionarle a nuestro organismo la materia prima que necesita para funcionar óptimamente. Esta materia prima la resumo en cuatro pilares fundamentales:

1) La dieta.
En mi opinión, lo más importante para mantener nuestra salud y bienestar es eliminar las sustancias que comemos diariamente que provocan graves desequilibrios celulares. Estas sustancias son los azúcares (en todas sus formas); lácteos; aceites de semillas utilizados para cocinar e hidrogenados (como la margarina); y en muchos casos el gluten (cereales que incluyen el trigo, espelta, kamut, centeno y cebada). Una vez que se retiran estas sustancias, el organismo comienza a desintoxicarse y a desinflamarse. Al cabo de un tiempo el hambre se regula y el organismo comienza a conectar de nuevo con su naturaleza, inclinándonos a comer alimentos beneficiosos para la salud. Alimentarse de esta forma es dejar de luchar contra la comida, se come con satisfacción, las cantidades adecuadas, en el momento adecuado, sin tenernos que preocupar por nuestra dieta, sin tener que controlar calorías, ni matarnos luego haciendo ejercicio para quemar lo comido. La alimentación pasa a ser un apoyo natural y sin esfuerzo para nuestra salud.

2) El descanso.
Hace años leí algo que me encantó, desafortunadamente no sé dónde lo leí ni quién lo escribió pero decía: “muchas enfermedades se generan por luchar contra las fases de baja energía que son vitales para la regeneración”. Así es, pero lo que hacemos cuando nos sentimos mal es correr a tomar algo (sea fármaco o natural) para evitar, precisamente, el tener que meternos en la cama y tener que parar nuestra agenda diaria.

Tenemos algo en contra respecto al descanso. Muchas personas se sienten culpables cuando descansan y sólo se permiten el descanso en las horas pautadas por la sociedad, como son la noche y, con suerte, la siesta. Sin embargo, el descanso es fundamental para permitir que el organismo trabaje sin nuestra interferencia. Necesitamos descansar física, mental y emocionalmente para mantener nuestro equilibrio. Cualquier momento del día es bueno para hacer un parón, a veces con sólo 5 minutos de reposo en una superficie dura con las piernas un poco en alto, es suficiente para que el organismo vuelva a su equilibrio.

3) El ejercicio.
Sin duda, el cuerpo está hecho para moverse. Es sano estar activos físicamente. El ejercicio cumple importantísimas funciones, entre ellas moviliza la sangre y lleva los nutrientes y oxígeno a todas las partes del cuerpo, y activa la linfa que ejerce una labor de limpieza… No moverse es ralentizar el organismo a todos los niveles.

4) La escucha del pensamiento.
Al igual que un alimento tóxico puede hacer mucho daño en el organismo, también un pensamiento negativo que esté permanentemente en nuestra mente dando vueltas y quitándonos energía, puede ser demoledor para nuestra salud.

El pensamiento siempre está en activo: con conciencia o sin ella, pensamos todo el día. Y, a pesar de que parece que está fuera de nuestro control, podemos dirigirlo.

Primero pensamos y luego sentimos. Es misión imposible saber exactamente lo que pensamos a cada momento y tampoco es necesario. Sin embargo, podemos saber que un pensamiento nos perjudica la salud, si como resultado de ese pensamiento generamos una emoción negativa.  Eso es todo lo que necesitamos: reconocer nuestras emociones. Ellas son nuestra brújula para llegar a nuestro pensamiento.

Podemos cambiar conscientemente un pensamiento dañino buscando otro que nos genere una nueva emoción más agradable y placentera. Sin embargo, no es necesario pasar de un extremo a otro, se puede conseguir alterando mínimamente la emoción. Por ejemplo, pasar de “estoy muy mal” a “estoy un poco mejor que ayer” es mucho más fácil que pasar de “estoy mal” a “estoy sensacional”. Lo importante es alejarse lo antes posible y lo suficiente hasta sentir que nuestra emoción finalmente ha cambiado.

Romper con el momento de malestar lo antes posible es fundamental para evitar que éste deje huella en nuestro organismo. La repetición de muchos pensamientos negativos durante el día mina nuestra salud.

Si quieres mantener o recuperar tu salud, procura revisar constantemente estos cuatro pilares y mantenerlos siempre en constante equilibrio. Es más beneficioso aplicar mínimamente los cuatro de forma constante, que no aplicar al máximo tan sólo uno de ellos pero ignorando el resto. 
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El neuroaxis cerebro-microbiota intestinal

Las interacciones entre la microbiota entérica y el sistema nervioso central y entérico autónomo.

El neuroaxis cerebro-microbiota consiste en una red de comunicación bidireccional entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso entérico, relacionados con las partes emocionales y cognitivas del cerebro y con las funciones periféricas del intestino.

Esta doble comunicación es posible graciasRead More

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Dolor lumbar y hernia discal

Fuente:  Joseba Agote

 

Las estadísticas dicen que hasta un 85 % de las personas sufrirán dolor de espalda en algún momento de sus vidas. Hay diferentes causas que producen el temido dolor de espalda y una de las más comunes es la hernia discal.

¿Qué es una hernia discal?

Esta lesión se produce en los discos que se encuentran entre todas las vértebras que forman la columna vertebral por lo que puede aparecer a distintas alturas de la misma causando una sintomatología diferente en cada caso.

La hernia discal lumbar es aquella que se crea en la parte baja de la columna, la llamada columna lumbar. Y sucede cuando el disco que se encuentra entre las vértebras se rompe y parte de su núcleo gelatinoso sale, produciendoRead More

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MINDFULNESS

Normalmente, solemos prestar atención a las actividades del momento sólo con una pequeña parte de nosotros mismos, mientras la mente y los pensamientos están en otra cosa completamente. Vivimos en el modo “piloto automático”, Read More

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El estrés oxidativo

 ¿Qué es el estrés?

Se deriva de una reacción de alerta que se pone en marcha para avisarnos de un peligro gracias a los captores del olfato, la vista, el oído, el gusto y el tacto.  Los cinco sentidos forman parte del sistema nervioso periférico e informan al cerebro de situaciones a analizar.

El estrés es necesario para sobrevivir. El problema surge cuando el estrés es continuado y superior a la propia capacidad del cuerpo de responder. Read More

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