La quiropráctica ayuda a disfrutar más de la tercera edad

Si crees que no hay edad para tener un sistema nervioso sano y una columna vertebral sin interferencias estás en lo cierto.

Los ajustes quiroprácticos son suaves, seguros y se adaptan a las necesidades de cada paciente, por lo que pueden beneficiarse de la quiropráctica personas desde 0 a 100 años. Diariamente visitan nuestra consulta personas de la tercera edad con diferentes dolencias y los resultados son notables y visibles.

Nuestro objetivo es que los mayores disfruten más de su día a día gracias al cuidado quiropráctico. Hoy en día las personas viven más tiempo, más activamente y en mejores condiciones; por eso como quiroprácticos, uno de nuestros principales objetivos es ayudar a los mayores a vivir vitales de manera natural y holística.

Ajuste quiropractico tercera edad

¿Cómo ayuda la quiropráctica a las personas mayores?

Las personas mayores sufren problemas estructurales y malestares crónicos, como artritis, dolor, rigidez, hormigueos y trastornos circulatorios entre otros. Todas estas las dolencias están relacionadas con el paso del tiempo, debido a que los discos y los ligamentos de soporte pierden gran parte de su elasticidad y movilidad al envejecer.

Muchas de las dolencias de los mayores están relacionadas con la columna y las extremidades. El desplazamiento de las vértebras de la columna provoca subluxaciones que bloquean nervios y desequilibran el organismo. De ese modo, aparecen o se acentúan problemas crónicos como la artritis, la osteoporosis o la falta de flexibilidad.

Ajuste quiropractico en la tercera edad

¿Es segura la quiropráctica para una persona de edad avanzada?

Rotundamente sí. Además de segura es muy beneficiosa. La Geriatría es, junto con la Pediatría, una de las especialidades más importantes dentro del programa universitario de estudios obligatorios de los quiroprácticos.

Un estudio realizado por la Rand Corporation en 1996 en un geriátrico norteamericano con pacientes mayores de 75 años revela que, aquellos que recibieron cuidados quiroprácticos, vieron disminuidos sus dolencias, obtuvieron una mayor calidad de vida y tuvieron que administrarles menos medicamentos.