Los cinco pilares de la salud

Hoy deseamos compartir este artículo de una de las pioneras en nutrición ortomolecular en nuestro país, Cala Cervera. La filosofía quiropráctica se esfuerza en divulgar estos cuatro pilares como fundamentales para la homeostasis del cuerpo, añadiendo un quinto, el cuidado quiropráctico regular que se encarga de cuidar el sistema nervioso y las estructuras óseas que lo protegen: cráneo y columna vertebral.

Fuente: Cala Cervera

Entendemos la salud como una suerte o la damos por hecho porque nunca estamos enfermos. En ambos casos, no suele haber conciencia de nuestra responsabilidad a la hora de estar o no sanos. 

Cuando aparece la enfermedad,  acudimos al terapeuta o médico, pidiéndole que nos cure, esperando que con sus conocimientos nos devuelva la salud lo antes posible. Confiamos en ese profesional creyendo que él sabe más sobre nosotros que nosotros mismos, y nos ponemos en sus manos, deseando que sus consejos actúen lo más rápidamente posible y, a ser posible, sin que afecten en exceso nuestra vida diaria.

En mi opinión, la salud es el estado natural de cualquier Ser vivo. Es algo más profundo que la ausencia de enfermedad. Es una sensación de unidad, equilibrio, bienestar natural, fluir con la vida, estar a gusto con uno mismo y con el entorno.

Se puede estar sano y tener síntomas. De hecho, estos son sólo la manifestación de la fuerza vital del organismo para mantenerse en equilibrio.  Sin embargo, en nuestra cultura, los síntomas son sinónimo de mala salud y enfermedad. Están vistos como algo negativo porque molestan,  nos impiden seguir con nuestro día a día. Estamos acostumbrados a valorar la vida desde nuestra capacidad de rendimiento y productividad, por eso la parálisis o ralentización que los síntomas nos causan es inaceptable.

Ante esto, nos apresuramos a tomar un fármaco para que el malestar desaparezca y podamos continuar con nuestra vida y productividad lo antes posible. Pero con ello estamos frenando y/o paralizando el trabajo del organismo.

Con esto no estoy diciendo que un dolor haya que soportarlo ni que tengamos que sufrir. Los medicamentos que nos alivian el sufrimiento son maravillosos, pero no debemos olvidar lo que está ocurriendo en nuestro cuerpo cuando tenemos síntomas.  Si irremediablemente se recurre a un fármaco para aliviar el malestar, no debería ser para seguir haciendo vida normal como si no pasara nada, sino únicamente para no sufrir mientras permitimos que el organismo trabaje buscando el equilibrio.

No solemos ser conscientes de nuestra responsabilidad con respecto a la salud, y, sin embargo, somos los únicos responsables de proporcionarle a nuestro organismo la materia prima que necesita para funcionar óptimamente. Esta materia prima la resumo en cuatro pilares fundamentales:

1) La dieta.
En mi opinión, lo más importante para mantener nuestra salud y bienestar es eliminar las sustancias que comemos diariamente que provocan graves desequilibrios celulares. Estas sustancias son los azúcares (en todas sus formas); lácteos; aceites de semillas utilizados para cocinar e hidrogenados (como la margarina); y en muchos casos el gluten (cereales que incluyen el trigo, espelta, kamut, centeno y cebada). Una vez que se retiran estas sustancias, el organismo comienza a desintoxicarse y a desinflamarse. Al cabo de un tiempo el hambre se regula y el organismo comienza a conectar de nuevo con su naturaleza, inclinándonos a comer alimentos beneficiosos para la salud. Alimentarse de esta forma es dejar de luchar contra la comida, se come con satisfacción, las cantidades adecuadas, en el momento adecuado, sin tenernos que preocupar por nuestra dieta, sin tener que controlar calorías, ni matarnos luego haciendo ejercicio para quemar lo comido. La alimentación pasa a ser un apoyo natural y sin esfuerzo para nuestra salud.

2) El descanso.
Hace años leí algo que me encantó, desafortunadamente no sé dónde lo leí ni quién lo escribió pero decía: “muchas enfermedades se generan por luchar contra las fases de baja energía que son vitales para la regeneración”. Así es, pero lo que hacemos cuando nos sentimos mal es correr a tomar algo (sea fármaco o natural) para evitar, precisamente, el tener que meternos en la cama y tener que parar nuestra agenda diaria.

Tenemos algo en contra respecto al descanso. Muchas personas se sienten culpables cuando descansan y sólo se permiten el descanso en las horas pautadas por la sociedad, como son la noche y, con suerte, la siesta. Sin embargo, el descanso es fundamental para permitir que el organismo trabaje sin nuestra interferencia. Necesitamos descansar física, mental y emocionalmente para mantener nuestro equilibrio. Cualquier momento del día es bueno para hacer un parón, a veces con sólo 5 minutos de reposo en una superficie dura con las piernas un poco en alto, es suficiente para que el organismo vuelva a su equilibrio.

3) El ejercicio.
Sin duda, el cuerpo está hecho para moverse. Es sano estar activos físicamente. El ejercicio cumple importantísimas funciones, entre ellas moviliza la sangre y lleva los nutrientes y oxígeno a todas las partes del cuerpo, y activa la linfa que ejerce una labor de limpieza… No moverse es ralentizar el organismo a todos los niveles.

4) La escucha del pensamiento.
Al igual que un alimento tóxico puede hacer mucho daño en el organismo, también un pensamiento negativo que esté permanentemente en nuestra mente dando vueltas y quitándonos energía, puede ser demoledor para nuestra salud.

El pensamiento siempre está en activo: con conciencia o sin ella, pensamos todo el día. Y, a pesar de que parece que está fuera de nuestro control, podemos dirigirlo.

Primero pensamos y luego sentimos. Es misión imposible saber exactamente lo que pensamos a cada momento y tampoco es necesario. Sin embargo, podemos saber que un pensamiento nos perjudica la salud, si como resultado de ese pensamiento generamos una emoción negativa.  Eso es todo lo que necesitamos: reconocer nuestras emociones. Ellas son nuestra brújula para llegar a nuestro pensamiento.

Podemos cambiar conscientemente un pensamiento dañino buscando otro que nos genere una nueva emoción más agradable y placentera. Sin embargo, no es necesario pasar de un extremo a otro, se puede conseguir alterando mínimamente la emoción. Por ejemplo, pasar de “estoy muy mal” a “estoy un poco mejor que ayer” es mucho más fácil que pasar de “estoy mal” a “estoy sensacional”. Lo importante es alejarse lo antes posible y lo suficiente hasta sentir que nuestra emoción finalmente ha cambiado.

Romper con el momento de malestar lo antes posible es fundamental para evitar que éste deje huella en nuestro organismo. La repetición de muchos pensamientos negativos durante el día mina nuestra salud.

Si quieres mantener o recuperar tu salud, procura revisar constantemente estos cuatro pilares y mantenerlos siempre en constante equilibrio. Es más beneficioso aplicar mínimamente los cuatro de forma constante, que no aplicar al máximo tan sólo uno de ellos pero ignorando el resto. 
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El neuroaxis cerebro-microbiota intestinal

Las interacciones entre la microbiota entérica y el sistema nervioso central y entérico autónomo.

El neuroaxis cerebro-microbiota consiste en una red de comunicación bidireccional entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso entérico, relacionados con las partes emocionales y cognitivas del cerebro y con las funciones periféricas del intestino.

Esta doble comunicación es posible graciasRead More

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El estrés oxidativo

 ¿Qué es el estrés?

Se deriva de una reacción de alerta que se pone en marcha para avisarnos de un peligro gracias a los captores del olfato, la vista, el oído, el gusto y el tacto.  Los cinco sentidos forman parte del sistema nervioso periférico e informan al cerebro de situaciones a analizar.

El estrés es necesario para sobrevivir. El problema surge cuando el estrés es continuado y superior a la propia capacidad del cuerpo de responder. Read More

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La vivencia del parto

Foto superior Ivette Ivens

Hoy en día se escuchan muchas historias alrededor del parto: problemas con la anestesia, episiotomías excesiva y muchas veces mutilantes, gran predisposición a practicar cesáreas, uso de ventosas y fórceps… A veces parece que el evento del parto, el cual tendría que ser una experiencia de vida de lo más natural y bonita, se transforma en un episodio traumático en la vida de una mujer y en consecuencia en la del recién nacido. Desde hace unos años se aprecia menos tabúes sobre este tema delicado,  de las posibles violencias injustificadas.

Para parafrasear el Dr. M. Odent, médico obstetra francés, pionero de los partos sin violencia en el hospital de Pithiviers y autor de “El bebé es un mamífero”, Read More

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Disfunciones de la glándula tiroides

¿Qué es y dónde está?

Es una glándula endocrina con forma de mariposa que se encuentra en la parte inferior del cuello, por delante de la tráquea.

Las hormonas producidas por la tiroides son la Tiroxina T4 y la Triyodotironina T3 y regulan el metabolismo corporal y la función de los órganos. De cierta forma, la glándula funciona de termo regulador.

Cada una de las células del cuerpo depende de las hormonas de la tiroides para su crecimiento normal y su desarrollo, y para regular sus funciones tales como la producción de energía y calor. Las hormonas tiroideas afectan la frecuencia cardiaca, el nivel de colesterol, el peso corporal, el nivel de energía, la fuerza muscular, las condiciones de la piel, la regularidad menstrual, la memoria y muchas otras funciones.Read More

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DÍA MUNDIAL DE LA COLUMNA VERTEBRAL

Los objetivos del Día Mundial de la Columna Vertebral:

  • Aumentar la conciencia sobre los trastornos de la salud y de la columna vertebral para los individuos.
  • Proporcionar un foro de debate sobre los trastornos de la columna vertebral y el intercambio de mejores prácticas.
  • Promover un enfoque interdisciplinario de colaboración con un objetivo común.

http://www.worldspineday.org

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El cráneo del Homo Sapiens

Quizás una de las partes del esqueleto humano que sigue mal conocida y descuidada.

Nuestro cráneo se constituye de 8 huesos móviles gracias a unas suturas cartilaginosas y de 14 huesos faciales.

¿Cuáles son?
Neurocráneo: Occipital, frontal, esfenoidal, etmoidal, 2 temporales y 2 parietales.
Viscerocráneo: Vómer, hioide, 2 concha nasal, 2 maxilar (superior, inferior), mandíbula, 2 palatinos, 2 cigomático (malar) y 2 lagrimales.

Todos estos huesos son de primera importancia para proteger al máximo nuestro delicado cerebro. Además desde in útero se forma una extra protección llamada Dura constituida de 2 capas intracraneal (meningeal y periosteal) cual se extiende hasta las primeras vértebras lumbares y sigue como el filum terminale en el sacro.Read More

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Causas Funcionales del TDAH

Hemisfericidad Cerebral

En neurología funcional usamos el término “hemisfericidad cerebral” cuando ambos hemisferios ya no funcionan en la misma longitud de onda y como consecuencia, existe un desequilibrio y desconexión entre ellos, resultando que un lado del cerebro es “más débil” que el otro.

El mal funcionamiento puede ser debido a una falta de estimulación o a un menor desarrollo del cerebro.

Esto también se conoce como “Síndrome de Desconexión Funcional”.

Numerosos estudios científicos llevados a cabo en los últimos diez años han demostrado que las “lesiones” neurológicas reversibles y la “hemisfericidad” cerebral son los problemas cerebrales subyacentes en el TDAH.

Nuestra teoría de trabajo se basa en que el TDAH se debe al subfuncionamiento o falta de desarrollo de las vías neuronales que conectan la Corteza Prefrontal con el Ganglio Basal, Tálamo y el Cerebelo.

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